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Paisaje

Fuente: JaviNavarro.es

Fuente foto: JaviNavarro.es

Seguramente haya sido porque en nuestra Costa del Sol occidental ya no cabe un alfiler en primera línea de playa y han decidido pasar a la provincia de Cádiz, a ver qué se cuece por allí.

Y ahí tenemos a Valdevaqueros, en primera línea mediática, con una población dividida entre el “Sí urbanizamos / No urbanizamos”, en estos tiempos difíciles donde muchas familias tienen verdaderos problemas para salir adelante y que lógicamente ven en este proyecto su alivio. Todo mi respeto hacia ellos.

El problema, bajo mi punto de vista, no es tanto el hecho de que se pretenda incidir en este territorio virgen, sino en el modelo que se propone. Un modelo que ya conocemos de sobra y del que conocemos sus resultados. Un modelo que ya no vale, basado en el ladrillo y la megaoferta de servicios, con la consecuente masificación del destino

Desde la administración, diversos responsables están echando balones fuera y otros se han pronunciado de manera tranquilizadora para intentar convencernos de que no pasa nada, que “se construirá poco” y que “no toca la playa”. Parece que creen que no sabemos que después de hoteles y viviendas vendrán los centros comerciales, restaurantes, instalaciones deportivas…

Así queda patente el poco ingenio de estos responsables, que en tiempos de crisis prefieren cometer los mismos errores del pasado que agudizar el ingenio y dale un poco al coco para buscar nuevas soluciones a esta situación.

Por poco que piense el lector, seguro que se le ocurre una alternativa válida para generar empleo  para la población sin impactar tan ferozmente en el paisaje y el territorio.

No entiendo que ahora, llegado el momento de la verdad, no se esté echando mano de nuestros emprendedores cargados de ideas frescas e ilusión ni de la innovación turística en la que tanto se invierte y de la que tanto se presume en los medios de comunicación.

Indignada me hayo.

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Desembocadura del río Guadalmedina

El Rio Guadalmedina, el de nuestra ciudad, es desde hace varias décadas ese “río que no es río” que “divide a la ciudad en dos partes”, sucio e inseguro y cuyas aguas del tramo urbano, que vemos muy de vez en cuando, emanan del desalojo de los embalses que tenemos encima de nuestra ciudad en épocas intensas de lluvia.

Hace unos meses, la Fundación CIEDES (http://www.guadalmedina.ciedes.es) convocó un concurso de ideas para ponerle un punto y aparte al Gudalmedina. ¿Qué hacemos con el río?. Es la pregunta básica que había que responder. De esta manera, la Administración pretende por fin dar la oportunidad a la creatividad ciudadana y poner el altavoz para que se escuche cómo es ese río que sueñan.  Una concepción idealista de lo que debe ser un concurso de estas características, pero que a mi modo de ver, se vuelve utopía desde las propias bases impuestas desde CIEDES.

El pasado 10 de febrero fue el día de entrega de las propuestas, entre ellas la de la Fundación Rizoma (www.rizoma.org), en la cual he tenido la suerte de colaborar y poner un granito de arena, al igual que otros muchos compañeros, en lo que ha sido un equipo de trabajo multidisciplinar integrado por arquitectos, biólogos, geográfos, historiadores, licenciados en bellas artes, economistas, diseñadores gráficos, técnicos en turismo…así como estudiantes de la UMA y la UGR y organizaciones como Paisaje Transversal (http://paisajetransversal.blogspot.com), que han aportado su visión de la situación.

Una propuesta pues, multidisciplinar, que se viene desarrollando desde hace varios años y que culminó con la publicacion de Gudalmedina, un río invisible en 2011. Una propuesta que gira en torno a la rehabilitación y puesta en valor de la cuenca del río en su Guadalmedina para el uso y disfrute de los ciudadanos y en el que la participación de éstos es el eje fundamental.

Para más info, visita:

http://www.rizoma.org

http://citywiki.ugr.es/wiki/Rizoma_Fundaci%C3%B3n/guadalmedina